Artistas y artesanos cofrades, preocupados ante un futuro incierto (La Voz de Cádiz)

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ANA MENDOZA
La incertidumbre por lo que pueda pasar en los próximos meses preocupa a un sector que normalmente en el mes de mayo ya tiene cerrados todos los encargos para el próximo curso. Artistas y artesanos cofrades sufren también las consecuencias de esta crisis sanitaria del coronavirus porque la situación económica en estos momentos es muy compleja para las hermandades gaditanas ya que tras la suspensión de las salidas procesionales han dejado de percibir los ingresos de los controles de salida, las sillas e incluso en algunos casos las cuotas de hermanos.

A ello hay que añadir que debido a las necesidades de muchas familias las corporaciones gaditanas centran ahora sus esfuerzos y los recursos disponibles en ayudar a quienes más lo necesitan. Por todo ello el progresar en los patrimonios respectivos de las mismas se antoja secundario.

Artistas y artesanos cofrades gaditanos trabajan estos días aunque la mayoría de ellos lo hacen a menor ritmo. En algunos casos aprovechan para finalizar algunos proyectos que habían tenido que parar. En otros se centran en culminar aquellos tenían en agenda pero de forma más tranquila.

Dependiendo de la labor que desempeñen esta situación les afecta en mayor o menor medida. Sin embargo, todos coinciden en que el futuro para ellos se presenta incierto.

Los restauradores Pilar Morillo y Álvaro Domínguez pararon su actividad durante las dos semanas decretadas por el Gobierno. «Nosotros trabajamos con mascarillas y guantes y cumpliendo todas las medidas de seguridad. En principio trabajamos con normalidad, a un ritmo normal. Sí es verdad que por la suspensión de las procesiones no hemos ido a revisar las imágenes que nosotros restauramos y que van a salir a procesionar». Con respecto al futuro Pilar Morillo considera que es incierto puesto que «las ayudas y subvenciones que vayan destinadas a Cultura quedarán en segundo plano o paralizadas y ello restará posibilidades».

Rosa María Reyna, bordadora gaditana, guarda en su taller algunos trabajos ya terminados que tenía que haber entregado en Semana Santa como la bandera cruzada de la hermandad del Huerto. «El futuro, el año que viene va a ser muy complicado porque esto es solo el principio. Si no hay dinero no hay pedidos de las hermandades ni estrenos que lucir. Y para nosotros como autónomos es un desastre porque las ayudas no cubren nada».


El imaginero Luis González Rey también trabaja en el taller con algunos proyectos que tenía guardados. «Yo no veo muy claro qué va a suceder aunque también depende del ánimo con que esté cada día. Pero sí que hay trabajos finalizados que aún tengo por cobrar. Mientras voy al taller que lo tengo debajo de mi casa y adelanto cosas que tenía de particulares. Yo no noto tanto la diferencia de quedarse en casa pero claro sí es verdad que no ves a nadie. Estás solo».

La doradora sanluqueña Felisa García Llanera explica que «en esta fecha ya tenemos el año cerrado. Si de aquí a septiembre no ha entrado carga de trabajo suficiente lo vamos a pasar difícilmente y si entra entonces, a final de año pues tendremos menos meses para hacerle frente».

Juan Carlos Romero, bordador, también ve dificultades de cara al futuro en el caso de que esta situación se prolongue. «Si esto se alarga cinco o seis meses la influencia puede ser terrible. Si la hermandad no se pude reunir hasta que esté termine está todo paralizado por completo y después veremos las consecuencias económicas y si hay dinero para encargos».

El también bordador Abelardo Santiago tiene claro que «esto afecta a todo el mundo. Mi actividad no es de primera necesidad y esto se va a poner lo siguiente a duro. Las hermandades también van a tener otras prioridades y los particulares que son los que sostienen esto tampoco se van a centrar en ello».


1. Pilar Morillo y Álvaro Domínguez. RestauradoresP

Los restauradores gaditanos trabajan en varios proyectos y mantienen ciertas dudas con respecto a lo que pase en el futuro. «Hasta ahora trabajamos con normalidad. Las imágenes que tenemos en el taller llegan por mensajería con todos los permisos y las medidas de seguridad que hay que tener. Y aquí nosotros trabajamos separados, con mascarillas y guantes, que es habitualmente como lo hacemos. En Semana Santa, como no había procesiones pues no hemos ido a revisar las imágenes que nosotros hemos restaurado que es algo que solemos hacer siempre cuando se van a disponer en los pasos». Morillo explica que «intentamos mostrarnos positivos, no desanimarnos, pero es verdad que la incertidumbre está ahí. Que las ayudas a Cultura quedarán paralizadas».

2. Rosa María Reyna. Bordadora

La bordadora gaditana Rosa María Reyna guarda en su taller las obras que tenía que haber entregado esta pasada Semana Santa. Como autónoma asegura que la situación es muy complicada. «Me preocupa sobre todo el futuro. El año que viene no habrá estrenos porque las hermandades no tienen dinero y va a ser muy complicado. Esto es solo el principio. Normalmente en mayo es cuando empezamos a tener comunicación con las cofradías de nuevos encargos pero esto no va a ocurrir. Gracias a Dios tengo algunos proyectos ya previstos pero no son trabajos para el año entero. Anulado no tengo nada pero porque todo está parado ya que las hermandades no saben si recibirán algún dinero y a qué gastos tendrán que hacer frente por lo que el tema del bordado tienen que pararlo completamente».

3. Juan Carlos Romero. Bordador

Romero asegura que «por quince días o un mes no me preocupa pero si esto se alarga cinco o seis meses la influencia puede ser terrible. Porque si la hermandad se va a reunir y no se puede reunir hasta que esto termine, está todo paralizado por completo y después veremos las consecuencias económicas y si hay dinero para encargos. Si esto terminara mañana pues las cofradías volverían con ilusión y saldrían adelante pero si dura seis ocho meses...». El bordador gaditano expone que «tengo dos proyectos. Uno está en eso, en proyecto. El otro está semi aprobado pero con esto puede ser que no se empiece. Era para el año que viene pero me podrían decir que no tienen dinero. Y el que está en proyecto no sé si se podrá realizar. Estamos en un limbo sin saber por dónde va a salir esto».

4. Luis González Rey. Imaginero

El imaginero y escultor Luis González Rey sigue trabajando en pequeños encargos que tenía pendientes en su taller. «La gente sigue pidiendo presupuestos aunque otra cosa es que te digan que se realice ya el encargo. Yo la verdad es que no lo veo muy claro. Estoy terminando cosas menores que tenía guardadas y hay trabajos que se han quedado a la mitad y de las terminadas tampoco sabemos cuándo podremos cobrar porque las hermandades dependen de las papeletas de sitio, de las sillas, los actos que organicen... y ahora mismo de eso no hay nada». La última obra que entregó González Rey fue el cuerpo del Nazareno de la Obediencia. Aparte de eso tiene en su taller unos ángeles de la archicofradía de Columna. «Lo demás son proyectos que no se sabe lo que va a pasar con ellos».

5. Felisa García. Doradora




La doradora sanluqueña Felisa García Llanera explica que «todo esto ha sido un jarro de agua fría tremendo porque si hubiera pasado en mayo nos habría cogido con los trabajos que iba de cara a la Semana Santa ya entregados y cobrados por completo. Tengo el taller lleno de cosas que iban destinadas a Semana Santa que no se pueden retirar. Unas acabadas y no cobradas y ahora pues aprovecho para poner un poco al día las cosas en el taller». Sobre el futuro asegura que «estamos a la espera. El curso 2020-21 va a transcurrir muy tranquilo. Hay que sobrevivir gracias a los trabajos pendientes de pago y estirar el año como podamos y habrá hermandades que tienen mas recursos y puedan hacer encargos pero otras dependen de una papeleta de sitio , del sello de hermanos, de las sillas... y son ingresos que no han entrado».

6. Abelardo Santiago. Bordador


El bordador y cofrade Abelardo Santiago se muestra poco optimista de cara al futuro ya que considera que la situación es demasiado compleja y no se han tomado las medidas necesarias desde un principio. «Esto lo veo peor que nunca... Considero que ya estas labores estaban y han estado perpetuamente en crisis aquí en Cádiz debido sobre todo a los bajísimos presupuestos que se han dado para poder sobrevivir los artesanos poco a poco, como podían». Abelardo reconoce que «ahora con este futuro tan incierto creo que va a ser el desastre total para todos. Yo por lo pronto dependo de mi madre para comer porque lo que saco es solo y exclusivamente para poder pagar la casa y los gastos de agua, luz... y por supuesto los materiales para realizar los trabajos. Es una ruina. Sin futuro ninguno».

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