La Tribuna Cofrade: A las cofradías ni agua (Diario de Cádiz)

 Una joven reparte agua a los integrantes del cortejo de la procesión del Corpus de 2019 LOURDES DE VICENTE


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·Aguas de Cádiz niega a las cofradías las medidas que durante el coronavirus aplica al resto de asociaciones

·Un asesor defiende que son del Obispado, “un gran terrateniente de Cádiz”



PABLO DURIO. Vaya por delante, lo primero, que las cofradías no necesitan que nadie las defienda. Ahí están haciendo cada día lo que hacen sin esperar nada a cambio, incluido en estas semanas en las que con las iglesias y casas de hermandad cerradas no han faltado las campañas y acciones sociales (por poner un ejemplo). Y lo segundo, vaya por delante que esta persecución no es nueva, y que personajes como los de ahora los ha habido siempre, y con mucho más peligro y capacidades, sin que por ello las cofradías hayan dejado de estar. Pregunten si no por la Vera-Cruz, que ahí sigue desde al menos 1566; o por Santa María, que ni siquiera saben con certeza desde cuándo están activas en esta ciudad. Y tantas que celebran sus cumpleaños por siglos.


Dicho esto, han coincidido en el tiempo algunas cuestiones que muestran un preocupante señalamiento contra las cofradías y sus miembros, que pese a que no hacen daño (las cofradías están muy por encima de estos ataques) no conviene pasar por el alto. En estas aguas nos movemos. Hablando de Aguas, las de Cádiz, ha pasado desapercibido lo que hace unos días ocurrió en el consejo de administración de la empresa pública y, por lo tanto, al servicio de (casi) todos los gaditanos. O de todos, a excepción de las cofradías. Resulta que el consejo iba a aprobar una medida para reducir la cuota fija “a empresas, autónomos y asociaciones que no han podido hacer uso de la prestación del servicio por esta situación excepcional”. Y entre esas asociaciones se pedía incluir a las cofradías.

Hasta ahí, todo normal ¿no? Porque las cofradías son asociaciones de la ciudad, como las sociosanitarias, las de vecinos, las culturales, las feministas, las carnavalescas, las de baile flamenco y tantas otras legalmente dadas de alta e inscritas en los registros oportunos. Pues no. Para Aguas de Cádiz no es así. ¿Por qué? Porque las cofradías son asociaciones religiosas. Y ¡ay! amigo, hasta ahí podíamos llegar. Las cofradías “están relacionadas con el Obispado que es un gran terrateniente de Cádiz y con la Iglesia Católica, que sigue cobrando subvenciones por el IRPF”, dijo uno de los miembros del consejo de administración. Tan pancho.

El rechazo a incluir a las cofradías en las entidades beneficiarias (recuerden, para una bonificación en el recibo del agua a la cofradía que tenga casa de hermandad, y que tenga agua dentro de esa casa de hermandad, durante estos meses en los que la actividad de las cofradías se ha paralizado por completo, Semana Santa incluida) se quiso maquillar en la ausencia de informe económico que avalara la propuesta, cuando no se presentó en el consejo ni un solo dato económico de la propuesta global, y en una ausencia de la propuesta en el orden del día. Eso sí, pudo abordarse otra cuestión mucho más importante que las cofradías que tampoco estaba en el orden del día: solicitudes de grupos ecologistas para que los pájaros que están emigrando puedan beber en las fuentes de la ciudad.

En este escenario se mueven habitualmente (y casi siempre en silencio) las cofradías, que por lo visto deben hacer mucho mal a la sociedad y mucho daño a la ciudad. En una sociedad que pide que los presos salgan de las prisiones por el coronavirus, que invita a terroristas a dar conferencias, que apoya abiertamente a personas condenadas por los tribunales, se les niegan a las cofradías derechos que se ponen a disposición del resto de personas jurídicas.

Y si por el camino hay que mentir, pues se miente. Por desconocimiento, o con total conocimiento para confundir al personal. Como el consejero de Aguas de Cádiz al decir que son del Obispado (como si el Obispado pagara algo a las cofradías, y no al revés, con los dolores que deja en la hucha cada vez que hay que cambiar un estatuto, presentar unas cuentas o tocar al timbre de Hospital de Mujeres para que Emilio Bienvenido atienda alguna gestión, sin cobrar él por ello, por supuesto). O como ese otro que suelta por la bilis que las cofradías van a repercutir el dinero del IVA de la carrera oficial a los abonados de las sillas, cuando las cofradías han anunciado desde el principio que asumirían ellas el IVA (contra natura, por cierto, porque el IVA lo tiene que afrontar el consumidor) o que están “evadiendo” dinero a Hacienda, cuando están ejerciendo su derecho, como el de todos, de consultar con Hacienda si hay que abonar o no impuesto, y en qué porcentaje. Que para eso hay hasta dos disposiciones de la propia Agencia Tributaria estableciendo que no hay que declarar IVA por la carrera oficial. Pues nada. A señalar, aislar o perseguir a las hermandades en este Cádiz tan liberal, moderno y progresista. Y si hay que mentir, se miente.

A las cofradías ni agua, piensan algunos. Pobres ignorantes que no saben que las cofradías llevan nadando contra viento y marea no ahora, sino desde su fundación, tanto fuera como dentro de la Iglesia. Y ahí están, con su fuerza, con sus defectos y sus virtudes. Y con sus impuestos. Y pagando el 100% de las facturas de agua, para que le aprovechen a los pájaros que están emigrando.
La reapertura de los templos
Interior de la capilla del Caminito, preparada para la Fase 1 LOURDES DE VICENTE
Difícil escenario se plantea a las hermandades, que como ya indicamos la semana pasada afrontan en solitario las decisiones en relación a la reapertura de sus capillas o la recuperación de sus cultos. En esta Fase 1 se han quedado descolgadas, por ejemplo, el Caminito (que abre su capilla varios días a la semana pero que no recuperará las misas por las dificultades de aforo, de apenas diez personas estos días) o el Nazareno, que decidía no abrir las puertas de Santa María el viernes (al menos hasta el día 22) por no tener seguridad respecto a la afluencia de personas que podría congregar la devota imagen. Estas sí que son decisiones complicadas, y no las de salir o no por el riesgo de lluvia.

Luto
La Virgen del Mayor Dolor, de Buena MuerteLa Virgen del Mayor Dolor, de Buena Muerte
La Virgen del Mayor Dolor, de Buena Muerte
El que acompaña a la recuperación de la normalidad estos días. Numerosas son las muestras de dolor por la pérdida de tantos miles de personas a consecuencia del coronavirus. Angustias de Ecce–Homo, Mayor Dolor de Buena Muerte o el altar de Las Aguas son algunos ejemplos.
Miércoles Santo
Cofrades del Miércoles Santo han entregado un donativo a Cáritas Diocesana
En medio de la intensa actividad que a nivel social están desarrollando las hermandades estas semanas, conscientes de la gravedad de la situación, llama la atención la unión en una misma acción de las cuatro cofradías del Miércoles Santo. Está falta la ciudad de acciones de este tipo en el que las cofradías de una misma jornada se unen para convivencias, cursos o acciones sociales. Buen gesto del Miércoles Santo, que sería bueno que se extendiera a otras jornadas.

Vuelta a empezar
El Cristo de la Humildad y Paciencia, de nuevo en su capilla tras más de dos meses en el altar mayor de San Agustín
Ahora sí que sí. Ya no hay rastro de la Semana Santa que no fue, ni de la Cuaresma que dolorosamente se partió por la mitad una noche de viernes, con lo que son los viernes de Cuaresma. Los dos grandes altares que el coronavirus había obligado a dejar instalados en el presbiterio de La Palma y de San Agustín han sido desmontados esta semana, cuando la Fase 1 de la desescalada ha permitido a las mayordomías organizar y realizar con garantías el trabajo de devolver las imágenes a sus capillas y desmontar las estructuras. La normalidad se apropia de las iglesias. Y en la calle sólo queda la rampa de Catedral y algún que otro cartel anunciador en los mupis. La pesadilla ha acabado. O acaba de volver a empezar, que a ver hasta dónde nos lleva esta reapertura.

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