El dinero de las cofradías (Ana Mendoza en La Voz de Cádiz)

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  • En estos tiempos es más que necesario recordarle a más de uno que las hermandades no sólo se preocupan por tener un paso digno

Esta semana se ha conocido el informe de la comisión del fondo de solidaridad de las hermandades de Cádiz. Entre las distintas iniciativas que han llevado a cabo en el último curso 2019-2020 resulta que el pleno de hermanos mayores ha aportado unos 47.000 euros para ayudar a los que más lo necesitan. Y aún tiene previsto destinar 3.000 euros más a otras entidades antes de que finalice este fatídico año. A ese dinero hay que sumar el de los innumerables proyectos solidarios que de forma particular realizan las cofradías.

Muchos pensarán que justo a eso es a lo que se deben dedicar las hermandades y no a dorar pasos ni bordar mantos. Y sí, no les falta razón

en cuanto a que la caridad, la solidaridad y en definitiva, la ayuda al prójimo, es una de las bases principales de la misión que tienen que llevar a cabo como parte que son de la Iglesia. Por eso ahí están, cuando más se les necesita. Por eso hay familias, más de las que imaginamos, que lo pasan mal económicamente y recurren a ellas.

Sé que hay algunos cofrades que ven excesivo el ‘alarde’ de solidaridad que hacen las corporaciones. Creen que esa tarea va intrínseca y se debe hacer silenciosamente y sin dar tanta publicidad al asunto. Que hay que ser más discretos y no afanarse en proclamar a los cuatro vientos cada gesto de caridad. Y estoy de acuerdo en parte con ello.

Es cierto que hay que ser prudentes y reservados con respecto a la labor caritativa puesto que, insisto, es uno de los compromisos que tienen las cofradías. Pero también es verdad que en estos tiempos es más que necesario recordarle a más de uno que las hermandades no sólo se preocupan por tener un paso digno o mantener en condiciones sus enseres y su patrimonio.

En estos tiempos hay que destacar especialmente que la solidaridad de las hermandades ha ido en aumento en un año muy difícil económicamente para todas ellas. Han perdido, salvo algunos casos, los donativos de los controles de salida. Algunas se han quedado sin la cuota anual que aportan sus hermanos porque las familias no podían hacer frente a ese pago. Tampoco, lógicamente, han percibido nada por las sillas y palcos de Semana Santa. Y la subvención municipal, dadas las circunstancias, se ha limitado a cubrir los gastos que habían contraído para la Semana Santa. Además de todo eso, las corporaciones han tenido que cancelar distintos eventos con los que sumaban poco a poco esas contribuciones para sus respectivas bolsas de caridad. Porque este 2020 no hubo fiestas de primavera, ni veladas en verano.

Sin embargo, las hermandades no se han rendido, han cumplido con creces con su cometido. Han ayudado desde el principio de la pandemia. Han repartido mascarillas, han recogido alimentos, ropa, toallas... han contribuido con sus respectivas cáritas parroquiales... Han insistido a través de sus redes sociales en la necesidad de colaborar y han conseguido solventar con la urgencia que requerían las distintas situaciones adversas que han surgido. Para poder hacerlo, las cofradías se han adaptado y han rediseñado sus propuestas para recaudar fondos. Ahora que se acerca la Navidad, ya muchas estarían preparando sus zambombas solidarias. Sin embargo, ante la imposibilidad de organizar estos eventos, proyectan distintas vías para seguir respondiendo a las necesidades. Y falta hace, porque la situación económica de muchas familias de Cádiz, no parece que vaya a mejorar precisamente.

Las cofradías se tienen que sustentar principalmente con el respaldo de sus hermanos. Y en ello están, no sólo cuando se trata de solidaridad, sino también cuando es para velar por su patrimonio. Por eso existen las donaciones privadas y las cuotas extraordinarias que permiten que avancen los dorados de los pasos, los bordados de las bambalinas o las restauraciones de las imágenes, actuaciones, por cierto, que generan trabajo a terceros. Así que, pensemos antes de hablar. Porque es muy fácil criticar y censurarlo todo cuando no se tiene conocimiento.

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