Una decisión unánime (Ana Mendoza en La Voz de Cádiz)

Ana Mendoza

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Aunque faltan unos seis meses para el Domingo de Ramos de 2021, el tema de la Semana Santa y las salidas procesionales genera un debate muy intenso. Pese a que con las actuales circunstancias no sabemos qué podrá pasar por el mes de marzo del próximo año, encontramos en este caso dos posturas opuestas. Por un lado está la de los que piensan que es posible organizar algún culto público que sustituya a las procesiones tal y como las conocemos, y por otro, los que consideran que no se debe hacer nada y que si no se puede salir como habitualmente, es mejor ignorar cualquier propuesta.


En ese último bando se ha posicionado de momento una asociación de fieles de la Roda, de Sevilla, que si bien es eso, una asociación ajena a la Iglesia, ya ha anunciado que no saldrá el Domingo de Ramos. Y justamente sucede esto poco después de que quienes mandan en la Junta hayan reflexionado sobre el tema de las salidas procesionales y se hayan mostrado a favor de que exista una Semana Santa con culto público. Eso sí, por ahora, no han explicado cómo podría ser posible sin que se incumplan las medidas de seguridad del protocolo para frenar la pandemia.

Además de lo que opinen y quieran los políticos, inmersos lógicamente de lleno en esta compleja cuestión están las cofradías y los presidentes de los respectivos consejos de las provincias andaluzas que tienen que escuchar las propuestas, sugerencias, planteamientos e ideas de sus hermanos mayores. Precisamente en ello están trabajando actualmente, al menos en Cádiz.

Son demasiados los actores que tienen que intervenir en este dilema, tantos, que se habla de una postura unánime, de adoptar una misma decisión en todas las poblaciones. Y se insiste en ello para que no se repita lo de este año cuando todo llegó por sorpresa y sin esperarlo. Cuando a pesar de que existía un ‘pacto’ no escrito entre los presidentes de los respectivos consejos de Andalucía, el 14 de marzo, como ya sabemos, esa cancelación de las procesiones se produjo de forma general en toda la comunidad una vez que Sevilla dio el paso. Porque a partir de ahí empezó la cadena de comunicados de todas las provincias para anunciar que no habría procesiones. Muy unánime todo.

Es cierto que previamente, un día antes de que se suspendieran las clases presenciales en los centros educativos y dos días antes de que se decretara el estado de alarma, en Cádiz, Ramón Velázquez se desmarcaba del resto y comunicaba que su cofradía no saldría el Jueves Santo. Pero también es verdad que en una cuestión que implica a tantísimas personas, la decisión no fue conjunta.

Está claro que aquí influyen muchos factores y no todas las hermandades están en las mismas circunstancias ni en todas las ciudades se vive de la misma forma la Semana Santa en las calles pero pienso que no se puede arrojar la toalla en diciembre.

Las cofradías pueden establecer unas medidas determinadas como limitar el número de hermanos que vayan a participar en el culto público. También es posible que las imágenes salgan en parihuelas o se pueden organizar actos en los templos... No se debe abandonar cualquier idea que se pueda poner en práctica porque en medio de esta emergencia sanitaria también brota la inquietud social generalizada, la alarma por la situación económica, la desmotivación...

Si hay que convivir con esto, debemos hacerlo de la forma más próxima a lo que sería la normalidad. Hay que aportar soluciones y pensar con optimismo.

La decisión que deben tomar los cofrades es muy complicada pero solo espero que esta vez se haga de verdad de forma unánime y que se diseñe una alternativa que respalden no solo Cádiz, Jerez o Málaga, sino que se genere ilusión y esperanza en todos los cofrades andaluces.

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